¿Por qué decimos Alto al Simce?



El SIMCE se crea para que la familias “se salven solas” eligiendo el mejor colegio para sus hijos. Es corriente ver que los apoderados se pelean por las matrículas en colegios con buen SIMCE. La prensa y las leyes de calidad promueven este sistema. Y los colegios seleccionan a quienes le parecen los mejores. ¿Y los demás?

Tras 27 años, el SIMCE es el indicador con más importancia para poder competir. Sabemos que las escuelas se ponen a entrenar SIMCE y dejan de enseñar otras cosas importantes. Otra evaluación es posible que permita que todos podemos seamos educados juntos. Por años fue un valor en Chile y el SIMCE se ha encargado de destruirlo. No a la lógica individual tras el SIMCE.


Para el país, los efectos son nefastos


Estrés y agobio de las comunidades escolares; empobrecimiento del trabajo docente; segregación; reducción y homogeneización curricular; imposición de la competencia entre alumnos, profesores y escuelas. Para el mercado educacional, en cambio, el SIMCE es perfecto: es una métrica que invita a imaginar la educación como un producto, asigna precios y permite abaratar costos en la producción de esta nueva “mercancía” (vendible por privados), y, además, abre camino a una lucrativa industria en torno a la aplicación de pruebas estandarizadas.

CompartirShare on Facebook18Tweet about this on Twitter